Conjuntivitis es el nombre que damos a la inflamación de la conjuntiva, que es la fina membrana que cubre la parte frontal de nuestros ojos.

La conjuntivitis puede tener varias causas siendo las infecciones virales o bacterianas, la irritación por cuerpo extraño, la irritación por productos químicos y la alergia las  principales.

En este artículo vamos a hablar, exclusivamente, de la conjuntivitis de origen alérgico, abordando sus causas, síntomas y formas de tratamiento.

Si estás buscando informaciones más amplias sobre conjuntivitis, accede al siguiente artículo: CONJUNTIVITIS: Síntomas, Causas, Transmisión y Tratamiento.

Qué es la conjuntiva

La conjuntiva es una fina membrana transparente que cubre la esclerótica (parte blanca de los ojos) y la región interna de los párpados.

La conjuntiva es altamente vascularizada; aquellos pequeños vasos sanguíneos que podemos ver en la parte blanca de los ojos y en el interior de los párpados no están en el globo ocular, sino en la conjuntiva.

En condiciones normales, la esclerótica presenta coloración blanca y la región interna de los párpados es de color rosa. En ambas es posible identificar la presencia de algunos microvasos sanguíneos. Cuando la conjuntiva se inflama, la situación cambia bastante, y los pequeños vasos de la conjuntiva se vuelven más prominentes, dejando tanto la esclerótica como los párpados bien rojizos, lo que provoca el característico aspecto de ojos rojos de la conjuntivitis.

conjuntiva

Qué es la conjuntivitis alérgica

La conjuntivitis alérgica es causada por alérgenos (sustancias presentes en el aire que puede causar alergia) que, cuando en contacto con los ojos, desencadenan una cascada de reacciones inmunes que llevan a los síntomas de la alergia.

La alergia ocular puede ocurrir de forma aislada, pero a menudo se asocia con otras enfermedades alérgicas, particularmente a la rinitis alérgica, asma y dermatitis atópica.

Esta forma de conjuntivitis se presenta predominantemente en adultos jóvenes, con una edad promedia de inicio de 20 años. Los síntomas tienden a disminuir con los años, pero no es infrecuente que adultos mayores siguen teniendo síntomas relevantes.

Se puede dividir la conjuntivitis alérgica en 3 formas:

  1. Conjuntivitis alérgica aguda – es una conjuntivitis alérgica que aparece de repente, después de la persona entrar en contacto con algún alérgeno conocido, como el pelo de gato. Este tipo de conjuntivitis solamente sucede de forma puntual y el cuadro se resuelve en 24 horas después de que el paciente ya no tiene contacto con el alérgeno.
  2. Conjuntivitis alérgica estacional – es una forma de alergia ocular que generalmente causa síntomas más leves, pero persistentes, y que se presentan a cada año en la misma estación, generalmente durante la primavera, cuando hay más polen en el aire. En algunas regiones, hay tipos de polen que emergen en otras estaciones del año, razón por la cual la conjuntivitis alérgica estacional no es necesariamente un cuadro que emerge solamente en la primavera.
  3. Conjuntivitis alérgica perenne – es una conjuntivitis alérgica leve, crónica, lo que está presente constantemente y a lo largo del año. Esta forma de conjuntivitis generalmente se relaciona con alérgenos ambientales comunes tales como ácaros, polvo, pelo de animales (si el paciente es dueño de uno) o moho.

Se estima que, anualmente, el 20% de la población tiene al menos uno de los 3 tipos descritos anteriormente de alergia ocular.

Todavía hay otras formas de conjuntivitis alérgica, que son más graves y más raras, como:

  • Queratoconjuntivitis atópica – es una forma de conjuntivitis que aparece en el 20 a 40% de los pacientes con dermatitis atópica.
  • Conjuntivitis primaveral o queratoconjuntivitis vernal – es una conjuntivitis más severa, que afecta generalmente a niños que viven en climas calientes, secos y subtropicales.
  • Conjuntivitis papilar gigante -es una forma de conjuntivitis relacionada con intolerancia a las lentes de contacto.

Estas formas raras de conjuntivitis no se tratan en este artículo.

Síntomas de conjuntivitis alérgica

El picor en los ojos es el síntoma más prominente de la alergia ocular, tal que, si el picor no es parte de las quejas del paciente, debemos pensar en otras enfermedades que no sea la conjuntivitis alérgica. Se debe evitar el acto de rascarse los ojos, ya que puede agravar los síntomas.

Enrojecimiento en los ojos (hiperemia ocular) también es una señal casi universal. En alergia ocular, el enrojecimiento se difunde en toda la zona cubierta por la conjuntiva. Si la hiperemia es solamente alrededor del iris (parte coloreada del ojo), otros diagnósticos deben tenerse en cuenta.

Hinchazón en el párpado que se asocia con la rojez es muy común, así como lagrimeo y cierto grado de fotofobia (intolerancia a la luz) también está presente. En casos extremos, la conjuntiva edematosa puede exceder los límites de los párpados, volviéndose visible espontáneamente.

Aunque el ojo pueda quedarse bien rojizo, no suele haber dolor ocular en la conjuntivitis alérgica. Como máximo, una ligera sensación de ardor. Si el paciente se refiere a un dolor ocular relevante, el médico debe pensar en trastornos más graves, como glaucoma o epiescleritis.

Los síntomas de la conjuntivitis alérgica son generalmente bilaterales; sin embargo, un ojo puede verse afectado más que el otro. Los pacientes pueden reportar la presencia de costras (legañas secas) al despertar, pero la secreción de la conjuntivitis alérgica es característicamente acuosa, a diferencia de la conjuntivitis bacteriana, que causa una secreción purulenta.

Diagnóstico de conjuntivitis alérgica

Además de identificar los signos y síntomas descritos anteriormente, la historia clínica del paciente generalmente ayuda mucho en el diagnóstico. Pacientes con conjuntivitis alérgica a menudo tienen antecedentes de atopia, alergia estacional o alergias específicas (por ejemplo, por pelos de  gatos, polen o ácaros).

En la mayoría de los casos, no es necesario ningún examen adicional para que el médico pueda establecer el diagnóstico de conjuntivitis alérgica. La historia clínica y los síntomas son suficientes.

Tratamiento de la conjuntivitis alérgica

1- Medidas iniciales

Hay varias medidas generales que son útiles para la mayoría de los pacientes con conjuntivitis alérgica;  son ellas:

  • Los pacientes no deben frotar los ojos porque la fricción puede causar empeoramiento de los síntomas.
  • Compresas frías pueden ayudar a reducir la hinchazón de los párpados.
  • Lágrimas artificiales refrigeradas aplicadas durante todo el día ayuda a diluir y eliminar los alérgenos presentes en el ojo.
  • No usar lentes de contacto, dada la propensión de los alérgenos que se adhieren a las superficies de las lentes.
  • Evitar o reducir al máximo el contacto con los alérgenos conocidos.

Para los pacientes con conjuntivitis alérgica perenne, la prevención incluye medidas específicas para evitar alérgenos específicos. Por ejemplo, para los alérgicos a ácaros del polvo, las medidas son el cambio frecuente de ropa de cama, almohadas y mantas, reducir la humedad de la casa, aspiración frecuente de las habitaciones, quitar alfombras, cortinas e incluso muebles antiguos.

2- Tratamiento con colirios

Hay docenas formas de colirios en mercado desarrollados para el tratamiento de la conjuntivitis alérgica; vamos a nombrar solamente algunas de las opciones:

2a) Colirio que contienen antihistamínicos y vasoconstrictores – son colirios que deben ser utilizados  solamente a corto plazo, generalmente menos de 2 semanas, ya que pueden empeorar el cuadro a largo plazo. Este tipo de colirio realmente mejora el prurito, el enrojecimiento y el edema de los párpados; sin embargo, los síntomas suelen volver cuando el medicamento es interrumpido, no siendo  una buena opción para los cuadros de conjuntivitis más prolongados. Este tipo de colirio es más indicado para el tratamiento de cuadros agudos y de corta duración.

Ejemplos de colirios que se encajan en esta clase son: clorhidrato de nafazolina (Lerin®) y maleato de feniramina (Claril®).

2b) Colirios que contienen  antihistamínicos con estabilizadores de mastocitos – son una nueva generación de colirios para la conjuntivitis alérgica, siendo más eficaces que sus predecesores y útiles en el tratamiento de formas agudas, estacionales o perennes.

A pesar del inicio de la acción de estas drogas se producir dentro de pocos minutos después de su aplicación, su efecto máximo se logra dentro de 2 semanas de uso continuo.

Los  colirios con antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos también pueden ser utilizados también de forma preventiva, caso el paciente sepa de antemano que irá entrar en contacto con algún alérgeno. En estos casos, los colirios oftálmicos pueden comenzar a administrarse en el día anterior  del comienzo de la exposición al alérgeno.

En pacientes con conjuntivitis alérgica estacional, el colirio puede ser iniciado hasta 2 a 4 semanas antes del inicio de la temporada de alergias

Ejemplos de colirios que se encajan en esta clase son: clorhidrato de olopatadina (Patanol S®) clorhidrato de epinastina (Relestat®), alcaftadina (Lastacaft®), clorhidrato de azelastina (Rino Lastin®), fumarato de cetotifeno (Zaditen®)  y difumarato de emedastina (Emadine®)

2c) Colirios que contienen corticoides – estos colirios son muy eficaces en el control de los síntomas; sin embargo, su uso debe limitarse a solamente 2 semanas, porque el riesgo de efectos secundarios graves, como el desarrollo de catarata, glaucoma o infección ocular es muy alto.

En general, los colirios oftálmicos con corticoides están indicados solamente para uso a corto plazo en pacientes con síntomas relevantes que no han respondido adecuadamente a los colirios antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos.

Ejemplos de colirios que se encajan en esta clase son: loteprednol (Loteprol® o Alrex®), prednisolona (Pred Fort®, Pred mild® o Ster®) y fluormetolona (Florate®).

3- Tratamiento con pastillas  

Los antihistamínicos en pastillas son una buena opción para los pacientes que tienen otros síntomas alérgicos además de la conjuntivitis. Sin embargo, cuando la alergia afecta solamente a los ojos, los colirios deben ser la forma preferida de tratamiento, ya que son más eficaces, tienen un inicio más rápido de acción y son menos propensos a causar efectos secundarios sistémicos.

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Médico especialista en Medicina Interna y Nefrología. Títulos reconocidos por el Colegio de Nefrología Portugués y la Sociedad Brasileña de Nefrología. Editor jefe del sitio web MD.Saúde desde 2008